Sexo, drogas y reggaeton (I)

En un palabra, ¿qué se te viene a la mente al oír esta frase?

Es interesante,  se pasó una breve encuesta a los jóvenes Destino Cristo en Vidanueva y dentro de la misma estaba esta pregunta. Algunas respuestas fueron: “cosas malas”, “adicción”,  “pecado”, “placeres”, “problemas”, “degenere total”, “adolescencia”, “fiestas salvajes”, “libertinaje”, “pena”, “suciedad”, “algo contra Dios” , “perdición”, etc. Yo pienso: Engaño.

¿Por qué “Sexo, drogas y reggaetón”? Originalmente la frase es “Sexo, drogas y rock and roll” y hace referencia a un estilo de vida caracterizada por los placeres y el desenfreno, principalmente promovido por bandas de rock en la década de los 70´s en una onda denominada “revolución sexual y cultural”.

 Se le cambió el rock and roll por  reggaetón sencillamente porque considero que en la actualidad, el sexo y las drogas no solamente están vinculadas con el mundo del rock, muchas canciones llevan el mensaje de uso de drogas y sexualidad desordenada indiferentemente del género al que pertenezcan.

Me impactó algo que anteriormente dijo Jimmy Hendrix en una entrevista: “La música crea estados de ánimo porque la música es en sí algo espiritual. Se puede hipnotizar a las personas por medio de la música y cuando alcanza el punto más débil de resistencia se le puede predicar directamente en el subconsciente todo lo que se le quiere decir”. (Jimmy Hendrix, LIFE MAGAZINE, 3 de octubre de 1969, pp. 74). 

Desde luego que la música tiene un poder de influencia para inducir a estados de ánimo, filosofías, decisiones y actitudes que pueden ser fácilmente identificables  en una buena parte de la juventud de nuestros días, y he conocido casos en los que la música ha marcado permanentemente (o destruido) sus vidas.

Una de las cosas que más me preocupan, no es tanto la música en sus diversas formas y presentaciones, sino más bien que muchos jóvenes no hayan desarrollado un criterio sólido para tomar la decisión sobre qué música escuchar o cual no le conviene, y como ésta puede influenciar sus vidas por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo (Colosenses 2:8)

Por supuesto, La Biblia nos advierte en ese pasaje, “MIRAD, que NADIE os ENGAÑE” . El gran engañador (Satanás) continúa buscando engañarnos, y la música es solamente un medio más para “soplar” sugerencias, ideas, sentimientos, etc. y lamentablemente  la juventud siempre es un blanco fácil para cambiar La Verdad que Dios ofrece por el placer temporal de un engaño.

Seguiré compartiendo mis pensamientos en cuanto a este tema, y por supuesto cualquier aporte es bienvenido.

Hasta luego.

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Un pescado más

Aún estoy ajustando y cambiando cosas en este blog, una de ellas es el nombre del mismo. Hasta ayer  se llamaba: “La verdad duele…pero prefiero la verdad que la mentira” Ahora quiero mostrarlo más bien, como lo que soy…un pescado más. 

Cuando inicié con la idea de mantener un blog, tenía en mente plasmar y expresar públicamente mis pensamientos,  experiencias, anécdotas y cosas que he aprendido en la vida (  y las que estoy aprendiendo también), y hacerlo de una forma sincera y transparente. Ahora, ¿por qué “un pescado más”? A decir verdad, es muy sencillo y trataré de ser breve. 

Es lo que soy…un pescado más en la red de Jesús. Como sabemos, cuando Jesús escogió a sus discípulos, que eran pescadores, les dijo : “venid en pos de mí, y les haré pescadores de hombres”  (Mateo 4:19) Me aturde pensar en la magnitud de esa tarea, y me imagino a Jacobo y Juan volviéndose a ver entre ellos vacilar un poquito y decirse: <¿vamos a ver que ondas?- ¡démosle pues! > Puedo pensar que al principio, no entendían eso de “pescadores de hombres” mucho menos el alcance de sus redes, que trascenderían no solamente los límites de un espacio geográfico definido, sino también un lapso de tiempo más allá de lo que ellos pudieron proyectarse.

Esa red que Jesús les enseño a tejer con hilos de amor a sus discípulos hace más de 2000 años,  me alcanzaron, me rescataron de las tenebrosas profundidades del mundo, rescatándome de andar vagando sin sentido en la oscuridad; ahora soy un pescado en su red.

 En esta época en la que el término “redes sociales” cobra fuerza cada vez más, pienso que todos aquellos que hemos sido alcanzados por Cristo somos miembros de una inmensa red social que cubre todo el planeta, y ¡que bendición las redes sociales! podemos estar conectados con otros y asímismo, alcanzar a otros para que la red se vaya haciendo más grande cada día.  ¿no es eso lo que el Dueño de la red quiere, que la red se haga más grande?

Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador; El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad. 1Timoteo 2:3, 4 

 

 Estoy contento de ser parte de la red y estar “in”, mantener contacto con muchos otros y unánimes tratar de pescar a otros… ¿y tú? ¿estás “in” ? 

 Hasta luego

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La verdad duele

Ya se ha escrito mucho sobre esta frase;  es más, estoy seguro de que ya la has escuchado en varias ocasiones. Quizás la más común de la forma en que se ha presentado es “La verdad duele, pero la mentira mata”. En efecto, es así.

Como ya lo he expresado antes, aún estoy en fase inicial con el blog, y al iniciar le puse este título: “La verdad duele, pero prefiero la verdad que la mentira” . Te comparto que le cambiaré el nombre y no sé con que nombre probablemente estés leyendo este blog ahora; no obstante,  quería dedicarle una entrada a lo primero que se me vino en mente al iniciar este proyecto.

Creo que enfrentarse a la verdad duele, especialmente cuando ello afecta nuestra comodidad. Por ejemplo: Un hombre con cualquier tipo de adicción tiene que enfrentarse a la verdad y reconocer su problema para poder cambiar aunque eso signifique ser incomodado para modificar sus malos hábitos; o cuando se nos señala o confronta por un error que cometemos… ¡auch! ¡eso duele!

Un ejemplo en La Biblia es el apóstol Pablo, en el momento en que tuvo un encuentro radical con La Verdad (Jesús. «Juan 14:6») Te invito a ver el pasaje completo para que puedas apreciar como le dolió este hecho:

  1. Fue humillado.  Al caer al suelo y enfrentarse con quien fue su enemigo. Su ego fue confrontado.
  2. Fue amedrentado. Al escuchar la voz de su poderoso adversario. Su espíritu fue confrontado.
  3. Fue incomodado. Al perder la vista temporalmente y no comer ni beber nada. Su cuerpo fue confrontado.

Pero, La Verdad le restauró y le sacó del error de su camino. ¿le habrá dolido? ¡Por supuesto! ¿le habrá servido? Sin lugar a dudas.

Particularmente, prefiero el dolor temporal de la verdad y su posterior restauración;  que la comodidad temporal de la mentira y su paulatina destrucción. ¿Y tú?

Hasta luego

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¡Pórtense bien que de nada sirve!

¡Pórtense bien que de nada sirve! Es una expresión que, según creo, se hizo popular en El Salvador por medio del Primo Chomo (pero no estoy seguro), yo la escuché por primera vez un par de años atrás, cuando andaba en la corriente de este mundo, y cada noche nos reuníamos con el grupo de amigos ya sea a platicar, tomar, fumar o “chabacanear” en una esquina de la que nos habíamos adueñado,  y honestamente me dió risa cuando la escuché, recuerdo que estábamos una noche sin hacer mayor cosa y pasó un vecino saludándonos, y al despedirse lo hizo de esa forma: “¡Pórtense bien que de nada sirve!”  pero debo aclarar primeramente que ESTOY EN TOTAL DESACUERDO CON LA MISMA.

En las entradas anteriores he venido mencionando expresiones que llevan la idea de portarse bien, hacer lo corecto, obedecer, abstenerse de lo malo, y quisiera concluir esta secuencia con la siguiente reflexión, basada en La Biblia, específicamente el capítulo 28 del libro Deuteronomio (puedes leer el resto del pasaje aquí)

Si has estudiado La Biblia anteriormente,  o si eres miembro de Vidanueva, estoy seguro de que ya habrás notado lo que en breve leerás;  si no es tu caso, te explico:

El pasaje comienza así:  “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.”

Me gusta la forma condicional con la que empieza, en el contexto de las leyes que Jehová ha dado a su pueblo por medio de Moisés, después de haberles librado de esclavitud en Egipto para llevarles a una vida de plenitud y gozo; en la cual, a pesar de la gran cantidad de leyes dadas, el pueblo tenía la opción de obedecer o no, de portarse bien o mal…al igual que nosotros.

Puedes leer el resto del pasaje, y encontrarás 14 versículos en los que se aprecian la utilidad y los beneficios de portarse bien, de obedecer. Pero… (como hemos apredido, lo “peros” son importantes en La Biblia) el versículo 15 comienza:

Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.

Te animo a dar un vistazo al pasaje completo, para que compruebes como Dios dedica 54 versículos a detallar las consecuencias de desobedecer, de protarse mal.

54 versículos contra 14, nos da una señal de la importancia de tener conciencia sobre las consecuencias de desobedecer, de portarse mal.

A pesar de que esto se escribió en el pasado y va dirigido a un grupo específico de personas, tu puedes sacar tus propias conclusiones, y creo firmemente que aún podemos aplicar este pasaje y La Biblia en general  a nuestras vidas para tener un criterio sobre la decisión de portarse bien, o portarse mal.

Hasta luego

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¡Portate bien! – ¡¿para qué?!

Esta es otra pregunta que a modo de broma hago cuando alguien me dice: “portate bien”  – ¿para qué? – Es interesante ver las miradas devueltas, algunas de seriedad, otras de decepción, otras captan que es una broma, y en otras ocasiones me siguen la misma…porque en fin, solo es eso, una broma.

 Pero, en serio ¿para qué portarse bien? “la respuesta es obvia” podríamos decir, pero antes de continuar te quiero contar que durante mi adolescencia, viví un caso que me ponía en que pensar, se trata de un amigo muy especial,  porque era la única persona (que yo conozco) que se daba el lujo de hacer lo que le daba la gana,  gritar a sus padres, abandonar sus estudios, emborracharse, y recuerdo que siempre que había un espectáculo o escándalo patrocinado por él, le veíamos al día siguiente estrenando ropa o con dinero, lo que obviamente nos llevaba a preguntarle ¿qué ondas? Su respuesta: – mis papás me lo dieron- Nos daba risa pensar que cada vez que se portaba mal, los papás lo premiaban.  Como diría Cocolito: “chivo va vos” 

 Sin embargo, creo que algunos conocemos casos de personas así (o hemos oído),  que les va mejor que aquellos que tratan de hacer las cosas correctas. En la Biblia veo casos como el de Job, José, Jeremías, Jesús mismo, o el salmista se preguntó esto anteriormente:

 Salmo 73: 2, 3

En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
    Por poco resbalaron mis pasos.Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos.

 Me identificó con él; y aunque estoy seguro de que ya se ha discutido ampliamente sobre ello, me atrevo a compartir mi corazón al respecto. Lo expreso abierta y sinceramente, ideas como “me porto bien, y me va mal, ¿de que sirve portarme bien?”  han pasado por mi mente, al igual que el salmista, y por poquito…he tomado malas decisiones.

 Es fácil enojarse, es fácil envidiar, es fácil señalar, es fácil desear placeres, etc. Pero que difícil es a veces aceptar la realidad; por tal motivo muchos jóvenes se meten al mundo de las drogas y el alcohol, por eso muchas señoritas buscan una salida rápida y comprometer su cuerpo y su corazón sin pensar en las consecuencias, otras personas se alejan de Dios o de las iglesias al ver injusticias, otras personas se envuelven en malas compañías y terminan envueltas en líos, otros recurren a la violencia, etc. Malas decisiones…portarse mal.

 A la larga, creo que todo se reduce a tomar las decisiones correctas, pero a veces se nos empaña la vista cuando vemos que a la gente mala, le va bien. ¿para qué portarse bien?

El resto del pasaje muestra como el salmista “aterriza” en la realidad y la acepta, y por ende toma la mejor decisión que cada persona puede tomar: Confiar en la justicia de Dios. ¿para qué portarse bien si me va mal? R./ Se hará justicia. Dios ve. 

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-¡¡Portate bien!!…-¿cuántas veces?

Cuando alguien me dice: -Portate bien- Yo respondo: – ¿cuántas veces? Me agrada ver la reacción de algunas personas…es divertido, pero no creo que a un padre le divierta una respuesta así que provenga de su hijo. Obviamente, se espera que uno se porte bien siempre, pero la verdad es que a veces nos portamos mal, desde cosas pequeñitas e insignificantes, hasta cosas que dañan y perjudican a otros, en la medida en que nos portamos mal denotamos un cierto nivel de madurez.

¿cuántas veces tomamos decisiones en el día? ¿cuántas de esas decisiones son importantes? ¿cuántas de estas últimas se convierten en trascendentales? ¿cuántas veces tomamos malas decisiones? ¿cántas veces nos enojamos al día? ¿cuántas veces perdonamos?

Estas son preguntas que de alguna manera todos podemos formularnos, y algo que me gusta de la vida es que muchas cosas existentes se pueden medir, incluso aquellas que son cualitativas, y al hacerlo, podemos determinar un “indicador” para luego comparar nuestro “performance”.

Sinceramente expreso: No llevo un control estricto y detallado sobre estas cosas en mi vida, nada más que un día decidí echar un vistazo a mi pasado, y me he dado cuenta de lo siguiente:

  • Ahora tomo más decisiones al día de las que tomaba hace 5 años.
  • Algunas decisiones importantes, se han vuelto trascendentales.
  • Ahora tomo menos malas decisiones que hace un par de años. (aunque algunas veces tomo malas decsiones)
  • Ahora soy más tolerante que hace 5 años.¨
  • Ahora, perdono con más facilidad que antes (aunque no siempre es fácil)

¿por qué todo esto? Creo que podemos medir nuestra madurez en la medida en la que establecemos indicadores en nuestras actitudes  decisiones. No quiero parecer “Maduro”, ya que existen otras cosas, que van en camino…

Pero, ¿qué tanto he madurado con mi ira? Bueno, veamos cuántas veces me enojo al día por cosas que no ameritan. ¿qué tanto he madurado con ceder ante el deseo de hacer lo malo?  Evaluemos la cantidad de decisiones buenas vrs. las malas. ¿qué ttno he madurado con mis relaciones? Analicemos cuanto me cuesta perdonar y cuántas veces lo hago.

Un pasaje en la Biblia dice:

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. ” Mateo 18: 21, 22

Es curioso que en el conexto del pasaje, se puede apreciar en primera instancia, la forma muy humana de Pedro en cuanto a lo difícil que es perdonar a quienes nos ofenden; otra cosa que se puede apreciar es que la decisión de perdonar es trascendental en esta vida, y por supuesto, la magnitud del amor de Dios para con nosotros pecadores, quien es capaz de perdonarnos (me atrevo a decir) aún más que setenta veces siete, al llegar humillados y pedir perdón.

Ahora setenta veces siete se puede volver un indicador para evaluar la capacidad de perdonar que hemos desarrollado, y podemos añadir más a nuestra lista,en función de aquellas cosas que hay que madurar en nuestras vidas, al preguntarnos regularmente ¿cuántas veces….?  para comparar y ver cómo vamos madurando en la vida.

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20 días

Ese es el número de días sin añadir nada al blog que de forma experimental he creado, comencé a probar el 22-jul, luego añadí el 26, y  he dejado abandonado en este tiempo como podrás darte cuenta. Me da pena admitirlo, pero me doy cuenta de lo difícil que se me hace alcanzar la constancia en algo nuevo, definitivamente es algo que quiero cambiar.

Según sugieren algunos expertos, ciertas acciones se pueden volver hábitos al ejecutarlas constantemente durante 21 días; si el anterior enunciado es cierto, significa que si en este lapso de tiempo yo hubiera añadido algo a este blog, estaría a un día de haber desarrollado el hábito de hacerlo constantemente. Además, también se pueden suprimir o modificar hábitos en este mismo período de tiempo, que para ser honesto, es  muy poco…¡¡menos de un mes!!

Esto me ha servido para aspirar a cambiar malos hábitos que he acarriado por años; por otra parte, me ha servido para desarrollar un hábito que en verdad disfruto:  Escribir. Pero, debo reconocer que eso no será posible si no soy CONSTANTE en ello.

Solo me hace recordar lo que La Palabra de Dios dice en Santiago 1:8

“El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” 

Este corto pero “punzante” pasaje me reta a adquirir un ánimo firme (como el de Jesús), el cual me lleve a ejecutar acciones que se conviertan en hábitos, que finalmente se vuelvan parte de mi vida.

A través de los siguientes días verás que tan congruente soy con  que has leído, y también te animo a que si hay algún hábito en tu vida que quisieras suprimir, modificar o adquirir…¡ánimo! Veamos en 21 días si pasa algo.

Hasta Luego.

J

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